Los primeros registros sobre préstamos aparecen hace más de 3000 años en Mesopotamia. Se dice que las primeras financiaciones se realizaron entre amigos y familiares. Mientras, en otros mercados se realizaban contratos más formales que incluían intereses de por medio. Fueron griegos y romanos quienes más se dedicaron a esta actividad y gracias a esta práctica, ambas civilizaciones lograron prosperar.